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Europa despierta, se mira al espejo y…
Europa despierta ahora del sueño de ser Europa y lo menos que puede decirse es que no acierta a comprender dónde está. Todos alrededor la llaman, Europa, Europa, ya sea con esperanza, ironía o desprecio, así que ese debe ser su nombre, Europa, pero ¿qué designa ese nombre?
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Guerras culturales y otras chucherías de época
Guerra cultural es un oxímoron. Las cuatro acepciones que acoge el diccionario rae de la palabra cultura tienen connotaciones conservadoras y nada hay menos conservador que la guerra, o la batalla, si se prefiere.
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Los robots añoran la retórica
El universo de la iaaa que podemos imaginar es una brumosa guerra entre drones y humanos. Los de arriba son aves predadoras en busca de objetivos y los de abajo, seres despavoridos en busca de refugio. La ‘iaaa’ necesita armarse de recursos persuasivos, tanto para parecer respetable como para distraer la atención de la presa.
De te fabula narratur
From The Blog
Macron el microscópico
La mentira, para que funcione en la opinión pública, ha de tener un carácter irrebatible, a fuer de improbable el mensaje que predica. En este negocio las mentiras más operativas son las más desmesuradas y sorprendentes, aquellas que chocan contra la racionalidad que intenta proteger nuestro sistema cognitivo y en consecuencia su efecto es más duradero e inspirador.
Arqueología para el futuro
Gentes también llamadas de la cultura, que se ganan la vida y pasan su tiempo fajados a la pantalla del ordenador, al lienzo en el caballete o atados a algún instrumento musical, de los que hacen brotar excelsas manifestaciones del espíritu. Ahí están, enclaustrados en su torre de marfil, rodeados de un silencio absoluto (si tienen la precaución de mantener la tele apagada), bien provistos de viandas y recursos domésticos básicos, a solas con las musas.
Iconos
La iconografía de esta época de la peste está servida por las llamadas redes sociales y tiene tres arquetipos principales. Los tres iconos tienen un rasgo común: son expresiones del modo de vida de lo que llamamos la clase media. Ni los inmensamente ricos ni los irremediablemente pobres aparecen en estos bocetos del costumbrismo en tiempo de la peste.