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Los robots añoran la retórica
El universo de la iaaa que podemos imaginar es una brumosa guerra entre drones y humanos. Los de arriba son aves predadoras en busca de objetivos y los de abajo, seres despavoridos en busca de refugio. La ‘iaaa’ necesita armarse de recursos persuasivos, tanto para parecer respetable como para distraer la atención de la presa.
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Una bomba en la puerta de casa
El paquete explosivo timbrado en la oficina de correos se ha convertido en un misil con cabezas nucleares buscando el objetivo desde el cielo y un anemómetro guiado por inteligencia artificial determina quién es y quién no terrorista en un momento dado.
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El baile de don Vito y el penúltimo vals
A la violencia verbal que empapa a una parte de la sociedad, y hace incluso gala de ello, sigue la violencia gestual de don Vito: asalto, coacción física y acusación inquisitorial a la víctima, todo en un misma acción ampliamente difundida por las redes sociales como una invitación a repetir el patrón en otras circunstancias y con otras víctimas, a elección del voluntario de la causa. ¿Cuál es el paso siguiente?
De te fabula narratur
From The Blog
Sostenella y no enmendalla
Es verdad que resulta difícil sustraerse al impacto hipnótico de la cara de la cemento de doña Cifuentes ante el tribunal pero ella no busca la compasión ni la solidaridad de la audiencia, ni siquiera, probablemente, la comprensión del tribunal y su benevolencia; lo que está haciendo es defender su honor.
Vacunas honoríficas
Abajo, en la plaza pública, la tele muestra a abuelos y sanitarios, los primeros en la línea de fuego, que ofrecen su brazo a la aguja con una sonrisa, y una suerte de beatitud, sentido de la justicia y reconfortante esperanza se extiende a través de los pliegues de la opinión pública, hasta que irrumpe la noticia de los ediles gorrones y se produce un gran desconcierto.
Exiliados
Ser exiliado en el país donde has nacido y te has criado, donde has hecho tu carrera profesional y has formado una familia, donde hablan tu lengua (y otras) y donde puedes llegar a ser presidente de su gobierno es un sentimiento sutilísimo que no está al alcance de cualquiera y que cuando se formula políticamente adquiere tintes narcisistas que excluyen al interlocutor, aunque sea un obsequioso podemita.