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Los robots añoran la retórica
El universo de la iaaa que podemos imaginar es una brumosa guerra entre drones y humanos. Los de arriba son aves predadoras en busca de objetivos y los de abajo, seres despavoridos en busca de refugio. La ‘iaaa’ necesita armarse de recursos persuasivos, tanto para parecer respetable como para distraer la atención de la presa.
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Una bomba en la puerta de casa
El paquete explosivo timbrado en la oficina de correos se ha convertido en un misil con cabezas nucleares buscando el objetivo desde el cielo y un anemómetro guiado por inteligencia artificial determina quién es y quién no terrorista en un momento dado.
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El baile de don Vito y el penúltimo vals
A la violencia verbal que empapa a una parte de la sociedad, y hace incluso gala de ello, sigue la violencia gestual de don Vito: asalto, coacción física y acusación inquisitorial a la víctima, todo en un misma acción ampliamente difundida por las redes sociales como una invitación a repetir el patrón en otras circunstancias y con otras víctimas, a elección del voluntario de la causa. ¿Cuál es el paso siguiente?
De te fabula narratur
From The Blog
Enmienda
Días atrás, el autor de esta bitácora publicó una desganada defensa del derecho del rapero llamado Pablo Hasel a no ser encarcelado por las letras de sus canciones. La desgana vino de un estado de conciencia en el que la apología de la libertad de expresión debe convivir con la repugnancia que produce el uso que de ese derecho hace su titular.
Liturgia, catequesis, caridad
Por fin tenemos a la vista el inventario de la rapiña inmobiliaria perpetrada por la iglesia católica al amparo de la ley hipotecaria de don Aznar. La palabra inmatriculación es correcta y bastante clara: significa registrar algo para uno mismo; es una acepción castellana del dicho catalán peix al cove, que popularízó don Pujol con los resultados sabidos.
‘Influencers’ togados
En resumen, que no hay día en que no nos desayunemos con alguna resolución judicial que parece dictada para llamar la atención. Ayer fue la absolución de doña Cifuentes en el pleito sobre falsificación documental por la que obtuvo un título académico más falso que un duro de madera. Nadie quiere que nadie vaya a la cárcel si no lo dictamina un tribunal, lo que no significa que tengamos que aceptar que es inocente.