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Anatomía de un golpe de estado 3.0
Tendremos que acostumbrarnos a que dirigentes de primer nivel se sienten en el banquillo más por lo que son que por lo que han hecho. La desconfianza hacia la política se traslada a los tribunales, que consecuentemente se politizan. De alguna manera, el último peldaño de la política es la corte de justicia -en cheli, ir p’alante- y algo hemos avanzado porque no hace tanto que la ultima ratio y sin tantas cautelas era el paredón de fusilamiento.
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El sol no sale siempre
La conversación se convierte en una suerte de amenidad terminal. Quizá no lleguemos a ver la caída de Sánchez, mientras nos dejamos acariciar por la placidez de la naturaleza. Un gato atraviesa el césped a sus asuntos sin apartar la mirada de los tres extraños. Un milano sobrevuela sus cabezas. Esta semana va a hacer buen tiempo. Hasta el viernes, que lloverá.
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La caída del imperio y otras amenidades
Nadie hubiera dicho entonces que el fin de la historia, decretado a principios de los noventa para abrir paso a la globalización neoliberal fuera a terminar, apenas treinta años más tarde, en un arcilloso mapa de imperios enfrentados por la posesión de nuevos territorios: Ucrania es mía; Taiwan, mía; para mí Groenlandia, y por ahí seguido.
De te fabula narratur
From The Blog
No quiero morir idiota
Entender el mundo y explicárselo a sí mismo y a los demás parece una buena forma de vivir la vida. Esa es, quizá, la única enseñanza que recibió este sesentayochista de aquel alboroto.
De vagos y maleantes
A los tuiteros, titiriteros, grafiteros y demás artistas del alambre que vienen siendo condenados por los contenidos de sus obras se les aplica una versión actualizada de la ley de vagos y maleantes.
Una cuestión de honor
La librería exhibe en su escaparate el libro que una juez ha secuestrado con estrepitosa publicidad. Es como encontrarse con el cuerpo del delito del que todo el mundo habla.