La hora estelar de los segundones
Parece que el destino ha querido que las elecciones del próximo noviembre sean un momento estelar de los vicepresidentes. Hasta ayer, la pugna preelectoral estaba protagonizada por dos ancianos: el presidente en activo, víctima de un declive senil galopante, y el pretendiente, un delincuente convicto que no deja de pensar en que si llega a tener la cabeza inclinada cinco centímetros a la derecha ahora no estaría pensando en ello.
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